30.6.04

de Manuel Antín

Manuel Antín

-¿Se decepcionó de la función pública cuando tuvo la oportunidad de formar parte de un gobierno?
-No, de ninguna manera. Yo he escuchado muy frecuentemente en aquella época frases que no volví a escuchar. Recuerdo una ejemplar, de un político muy importante entonces, que dijo: "¿Cómo éste no va a ser un país mediocre si yo estoy donde estoy?" No he vuelto a escuchar algo así. Hoy veo gente que ocupa puestos importantes y cree que es lo natural. Dudar de que uno merezca el lugar que ocupa revela un sueño de perfección.
(la nación, 26.06.04)

29.6.04

cuotas de pantalla y público sentado

Acaba de salir, la norma que regula la cuota de pantalla que deben tener las películas nacionales en las salas cinematográficas argentinas. Por un lado es bienvenida toda norma que busque proteger la producción nacional, frente al peso de las distribuidoras norteamericanas que comandan el mercado. Se sabe que la lucha es desigual y, otro modo de incentivar la producción nacional, es imponiendo algunas pautas mínimas de exhibición. Pero, no deja de preocupar que esta norma aparezca, justamente ahora, cuando la industria cinematográfica argentina empieza a dar muestras de cierto aburguesamiento en temas, formatos y géneros. El público argentino ha sido muy fiel a sus películas. Alguna vez, “Poliladrón” le ganó a “La guerra de las galaxias” y, en general, cuando una buena película asoma en las pantallas, suele ganar el rápido fervor del público. Lo que preocupa, a los que somos cinéfilos empedernidos, es que por lo menos hace dos años (desde “Un oso rojo”, “El bonaerense”, “Lugares comunes” o “Kamchatka”) que los filmes argentinos muestran precariedades elementales en la estructura del guión (caso “Roma” o “Luna de Avellaneda”), deficiencias en imagen o sonido (caso “Bonanza”, incluyendo subtítulos en francés, “La mayor estafa” o “Yo no sé que me han hecho tus ojos”) o en la levedad del tema tratado (caso “La niña santa” o “Los guantes mágicos”). Más aún, hay filmes que ya desde el trailer de promoción, se observa el desgano y el desprecio por el espectador (un caso claro fue “La puta y la ballena” que, sólo con la cola de promoción, me sacó las ganas de ir a verla).

Seamos claros: no somos ingenuos en creer que no sea necesaria cierta cuota de mercado protegida para la producción local. Pero no queremos caer en el pecado de los productores satisfechos, sin arriesgar, produciendo películas que nadie quiere ver. No se puede obligar a nadie a ver una película. El cine argentino debe luchar por ganar la atención de su público, que le es fiel, siempre y cuando tenga algo que decir. Si no, no vale la pena tener una sala abierta.

24.6.04

apuntes para una actualización....

... de las nuevas mañas de los argentinos

1) La palabra “permiso” no provoca ningún efecto, si no va acompañada del respectivo empujón.

2) El que se sube al colectivo / subte se queda paradito en la puerta, obstaculizando al que quiere entrar / salir del vehículo

3) El último escalón de la escalera mecánica está para que usted se detenga, bruscamente, pensando para que lado va a arrancar, provocando el efecto dominó con los que vienen en los escalones de atrás.

4) En las calles estrechas, cuanto más lento camine, ocupe mayor espacio de la vereda, ayudándose con una novia, un bolso, un perrito o un disfraz de empanada.

5) Los paraguas largos, de puntas filosas, deben ser manipulados desaprensivamente, preferentemente paralelos al piso.

6) Si soy taxista y el peatón me deja pasar, levanto el pie del acelerador y llego al cruce a paso de hombre; si el peatón se apura para pasar primero, acelero.

7) Si soy motoquero, acelero. No importa si pasa o no un peatón.

8) La boletería del cine está para que a usted le saque la duda de lo que quiere ver, la clase de películas que dan, los horarios y toda otra información que esté en un folleto gratuito o en los carteles luminosos, preferentemente cuando la película está por empezar y hay veinte ñatos atrás tuyo esperando a sacar la entrada.

22.6.04

varias películas

Pendientes del fin de semana largo. “Harry Potter y el prisionero de Azkaban”, la mejor entrega de la saga del niño mago. Oscura, neblinosa, un mundo con claroscuros, donde crecen los chicos, ahora adolescentes. Muy interesante. De “Shrek 2” vale decir que raya a igual altura que la primera, lo que es mucho. Un delirio, hace tiempo que no me río tanto con una película como con ésta. La última, “Chicas de calendario”, la que presenta mayores desniveles. La primera hora es una brillante comedia británica, sólo como los ingleses pueden contar ese tipo de historia. Diálogos muy buenos, réplicas efectivas, personajes queribles. Pero la película se desbarranca al final, con un desenlace convencional, muy Hollywood. Una única petición: estoy podrido que, en los últimos tiempos, el éxito en las películas llegue cuando Jay Leno nos invite a su programa.

17.6.04

la Triple Diosa

La Europa antigua no tenía dioses. A la Gran Diosa se la consideraba inmortal, inmutable y omnipotente; y en el pensamiento religioso no se había introducido aun el concepto de la paternidad. Tenía amantes, pero por placer, y no para proporcionar un padre a sus hijos. Los hombres temían, adoraban y obedecían a la matriarca, siendo el hogar que ella cuidaba en una cueva o una choza su más primitivo centro social y la maternidad su principal misterio. Por lo tanto, la primera víctima de un sacrificio público griego era ofrecida siempre a Hestia, diosa del Hogar. La imagen blanca y anicónica de la diosa, quizás su emblema más difundido, que aparece en Delfos como el omphalos u ombligo, puede haber representado originalmente el elevado montón blanco de ceniza apretadamente acumulada que encerraba el carbón encendido, y que constituye el medio más fácil de conservar el fuego sin humo. Más tarde se identificó gráficamente con el montón blanqueado con cal bajo el cual se ocultaba el muñeco de cereal de la cosecha, que se sacaba germinando en la primavera; o con el montón de conchas marinas, o cuarzo, o mármol blanco, bajo el cual se enterraba a los reyes difuntos. No sólo la luna, sino también (a juzgar por Hemera de Grecia y Grainne de Irlanda) el sol eran los símbolos celestiales de la diosa. Sin embargo, en la mitología griega más antigua, el sol cede la precedencia a la luna, que inspira el mayor temor supersticioso, no se oscurece al declinar el año y tiene como atributo el poder de conceder o negar el agua a los campos.

Las tres fases de la luna nueva, llena y vieja recordaban las tres fases de doncella, ninfa (mujer núbil) y vieja de la matriarca. Luego, puesto que el curso anual del sol recordaba igualmente el desarrollo y la declinación de sus facultades físicas —en la primavera doncella, en el verano ninfa y en el invierno vieja— la diosa llegó a identificarse con los cambios de estación en la vida animal y vegetal; y en consecuencia con la Madre Tierra, quien al principio del año vegetativo sólo produce hojas y capullos, luego flores y frutos y al final deja de producir. Más tarde se la pudo concebir como otra tríada: la doncella del aire superior, la ninfa de la tierra o el mar, y la vieja del mundo subterráneo, representadas, respectivamente, por Selene, Afrodita y Hécate. Estas analogías místicas fomentaron el carácter sagrado del número tres, y la diosa Luna aumentó hasta nueve sus facetas cuando cada una de las tres personas —doncella, ninfa y anciana— apareció en tríada para demostrar su divinidad. Sus devotos nunca olvidaron por completo que no existían tres diosas, sino una sola, aunque en la época clásica el templo de Estínfalo en Arcadia era uno de los pocos subsistentes donde todas ellas llevaban el mismo nombre: Hera.

Una vez admitida oficialmente la relación entre el coito y el parto —un relato de este momento decisivo en la religión aparece en el mito hitita del cándido Appu (H. G. Güterbock: Kumarbi, 1946)— la posición religiosa del hombre mejoró poco a poco y se dejó de atribuir a los vientos o los ríos la preñez de las mujeres. Parece ser que la ninfa o reina tribal elegía un amante anual entre los hombres jóvenes que la rodeaban, un rey que debía ser sacrificado cuando terminaba el año, haciendo de él un símbolo de la fertilidad más bien que el objeto de su placer erótico. Su sangre se rociaba para que fructificasen los árboles, las cosechas y los rebaños, y su carne era, según parece, comida cruda por las ninfas compañeras de la reina —sacerdotisas que llevaban máscaras de perras, yeguas o cerdas. Luego, como una modificación de esta práctica, el rey moría tan pronto como el poder del sol, con el que se identificaba, comenzaba a declinar en el verano, y otro joven, mellizo suyo, o supuesto mellizo —un antiguo término irlandés muy apropiado es “tanist” — se convertía en el amante de la reina, para ser debidamente sacrificado en pleno invierno y, como recompensa, reencarnarse en una serpiente oracular. Estos consortes adquirían el poder ejecutivo sólo cuando se les permitía representar a la reina llevando sus vestiduras mágicas. Así comenzó la monarquía sagrada y, aunque el sol se convirtió en un símbolo de la fertilidad masculina una vez identificada la vida del rey con el curso de sus estaciones, siguió estando bajo la tutela de la Luna, así como el rey siguió bajo la tutela de la reina, al menos en teoría, hasta mucho tiempo después de haber sido superada la fase matriarcal.

ROBERT GRAVES
Los mitos griegos

16.6.04

bloomsday

El personaje especialísimo al que me refiero ahora es el llamado Hombre del Impermeable Marrón, a quien se hace referencia de una manera u otra once veces en el curso del libro, aunque no se lo nombra nunca. Por lo que sé, los comentaristas no han comprendido su identidad. Veamos si podemos identificarlo nosotros.

(...)

La clave se encuentra en el capítulo IV de la segunda parte, en la escena de la biblioteca. Stephen está hablando de Shakespeare, y sostiene que Shakespeare se ha incluido a sí mismo en sus obras. Shakespeare, dice tenso, "ha ocultado su propio nombre, un nombre hermoso, William, en sus obras; es una comparsa aquí, allá, igual que el pintor de la vieja Italia colocaba su rostro en un rincón oscuro de su lienzo..." y esto es exactamente lo que Joyce ha hecho: colocar su rostro en un rincón oscuro de su lienzo. El Hombre del Impermeable Marrón que cruza el sueño del libro no es otro que el propio autor. ¡Bloom llega a ver a su creador!

VLADIMIR NABOKOV
Lecciones de Literatura

14.6.04

por los cines

Varias películas que quedaban por comentar. Nos ponemos al día. La más interesante, “El día después de mañana”. No como exponente de cine catástrofe (que si fuera por eso sería muy limitado), si no por el metamensaje que es el más subversivo de Hollywood de los últimos tiempos. Es una crítica descarada al fundamentalismo de derecha que se apropiado del gran país del norte, una visión desde la vereda del Tercer Mundo, repartiendo sopapos al derroche de recursos naturales de los norteamericanos. Muy interesante para los que le guste descifrar esas claves paralelas.

De producción nacional, “Ay, Juancito” o la historia de un imbécil, daba para mucho más de lo que da. Con buena fotografía, vestuario e iluminación, el guión es muy pobre. No queda en claro que historia quiere contar, si la de un chantún que se marea en el poder, si la corrupción en el régimen peronista, si una historia de fácil subes, fácil caes. Limitada.

La última, una comedia con mayor potencial que el alcanzado, “Good Bye, Lenin”. No deja de ser graciosa, tiene algunos elementos de interés histórico, pero no explota toda la acidez que historia podía dar. Es buena, pero hasta ahí.

11.6.04

adiós Ray Charles

Ray Charles
Nuestro homenaje chatarra a Ray Charles, en su transición a otro estado musical.

10.6.04

elogio de la tristeza

Sólo nos queda la tristeza. A veces creo que la tristeza puede ser revolucionaria. Que si un día les tiramos nuestra tristeza a todos esos hipócritas del poder, a los que nos venden sus vitrinas de papeles de colores y jóvenes atléticos de sonrisas kilométricas, a los que están conformes con la marcha del universo, a los Señores de la Santa Fe y a los ateos militantes, a los que pagan los salarios de la pobreza, creo, sinceramente, que podemos cambiar el mundo. Démonos por vencidos, arrojémosle a la cara nuestra depresión y crucémonos de brazos en nuestra oscura melancolía. Militantes de la angustia, imaginen cuando no tengan manos para mover las máquinas, ni espermas para fertilizar sus ejércitos, cuando se ahoguen en los millones de productos lujosamente empaquetados, esperando en vano en los estantes de las tiendas... ¡Ah, imaginen ese día! En ese momento, aún ellos tendrán que admitir que nuestra tristeza puede ser peligrosa, que nuestra tristeza puede arrastrarlos en nuestra caída.
Entonces, es posible, que recién entonces se dignen a cambiar el mundo.

9.6.04

eclipse de Venus

eclipse de Venus

7.6.04

morir con la suya

Lo que sucede con la Selección, bien puede ser mirado como un símbolo de la Argentina, la imagen de la impunidad y del hacer lo que se quiere. La metáfora del “muero con la mía”, sin darse cuenta que no sólo se muere el que conduce, si no todos los que están a su alrededor. Ya se quemó a una generación de jugadores (la de Batistuta, Redondo y Simeone) y se va a quemar a la que sigue, sin que nadie se haga responsable. Por tozudez, se insiste en la impunidad, la excusa banal (“más no podemos”, “no existen enganches”, “tenemos que estar orgullosos de esta Selección”), el autismo ante un estadio vacío. Un símbolo de lo que sucede en otros campos de nuestro país, la ausencia del mérito, de la racionalidad de los medios que llevan al fin, la complicidad de un periodismo obsecuente. Del que se vayan todos, al no se fue nadie. Del persistir en el error, esperando que el resultado sea diferente. La realidad es que nos sacaron las ganas de ver a nuestra Selección. Y no hay nadie que se haga cargo de eso.

4.6.04

la frase descarada de la semana

"Lo digo todo el tiempo y por todas partes: yo mismo no soportaría que mi país fuera ocupado".
GEORGE W. BUSH
(la nación, 02.06.04)

3.6.04

Alfredo Parga in memoriam

Alfredo Parga

En el día de ayer, a la edad de 79 años, murió Alfredo Parga, cronista deportivo, experto en Fórmula 1, uno de esos grandes periodistas difíciles de reemplazar. Cada columna en "La Nación" era una clase de automovilismo, con alto grado de análisis y observación. En una profesión donde prosperan los que hablan desde el resultado puesto, la ausencia de Parga se sentirá profundamente. Nuestro homenaje chatarra.
(necrológica en "La Nación")

1.6.04

algunas películas pendientes

Próximos a la actualización de SCSP (tema: Patoruzú), nos quedaron algunas películas pendientes que vamos a comentar. Primera: “Luna de Avellaneda”. Primera impresión: le sobra la hora del medio. El guión se pierde totalmente, con personajes descolgados, de otra película. El tema era la venta del club del barrio. En manos de algún director inglés, hubiera sido una película sublime. Se quedó en la anécdota, con algunos buenos momentos. Para esperar al video. “Los guantes mágicos”, otra película nacional, tampoco deslumbra mucho. Es una comedia ácida, con algunos buenos momentos de humor, pero no llega más allá. Por momentos, cae en la reiteración. Otra que nos quedó pendientes: “Duplex”, la de Danny DeVitto. Es la mezcla de “Tirá a mamá del tren” con “El inquilino”. Por momentos, la comedia aporta buenos gags, en otros muestra signo de fatiga. La evolución de los personajes es muy abrupta. Para esperar al video.