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el weblog de SUPER CHATARRA SPECIAL

8.7.09

sobre la decisión absurda 

la nación
Reportaje a Christian Morel, sociólogo y economista francés, sobre la irracionalidad a la hora de la toma de decisiones.


Se pueden distinguir tres grandes situaciones que llevan a tomar una decisión absurda: los errores de razonamiento, los mecanismos colectivos y la pérdida de sentido. La decisión absurda no es únicamente una decisión no pertinente, sino que se caracteriza por una persistencia en el error: se produce cuando un individuo o un grupo actúa en forma durable contra el objetivo buscado. Incluso entre los científicos se cometen errores rudimentarios. La verdad es que el hombre no razona siempre en forma deductiva y analítica. Por otro lado, la vida moderna obliga a ir cada vez más rápido mientras nuestro ritmo de racionalidad tiene límites.

(...)

Los errores de representación que terminan provocando decisiones absurdas son muy comunes. Se diferencian de los errores de atención, de transgresión o de simple desconocimiento técnico. La misma persona u organización capaz de utilizar un esquema cognitivo rudimentario también puede demostrar competencias científicas sorprendentes. Yo creo que las situaciones de estrés favorecen los modos de razonamiento infantil, perceptivos e intuitivos, que parecen economizar más energía que un razonamiento analítico.

(...)

En determinadas situaciones, el grupo aumenta la capacidad de cometer errores. El problema es que, en la mayoría de los casos, el hombre debe trabajar en grupo.

(...)

En un modelo de organización jerárquico, el que toma la decisión absurda es el dirigente apoyado por el experto. En el caso de un error mayor, el experto duda en alertar al dirigente, mientras que éste interpreta ese silencio como una confirmación de su buena decisión. En el modelo descentralizado, por el contrario, el cándido produce una solución absurda, mientras que el dirigente y el experto permanecen relativamente pasivos.

(...)

Ningún sistema podrá impedir las decisiones absurdas. Pero, como regla general, se puede decir que lo fundamental para disminuir el margen de error reside en la circulación de la información, una formación permanente y una cultura de la no culpabilización, sino del aprendizaje a través del error. Esa es la regla que rige en sectores altamente complejos, como los submarinos nucleares, los portaaviones y la aeronáutica comercial. En estos casos, los organismos de investigación jamás darán a conocer el nombre del que cometió un error, sino que tratarán de comprender lo que sucedió y hacer circular la información para que no vuelva a suceder.

Los intelectuales / Christian Morel"Los seres humanos insisten en tomar decisiones absurdas"

Actúan en contra de sus propios objetivos, afirma el economista y sociólogo francés

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lanacion.com | Cultura | Miércoles 8 de julio de 2009

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7.6.09

frases “Marley y yo” 

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-Mi plan. Paso 1: Conocer a un tipo increíblemente tierno, inteligente y sexy.
-Hecho.
-Paso 2... Casarme contigo en vez de eso.

No sé si soy mejor. Lo que si sé es que tiendo a sorprenderme a mi mismo.

¿Cómo podré hacerme cargo de un niño si no puedo mantener viva una planta?

-¿Cuanto tiempo lo dejaste?
-Lo dejé máximo una hora.
-¿Le hizo eso a la pared?

¡Marley! ¡Marley detente!

-No te ves muy emocionado.
-Si, es una promoción...
-Podemos quitar el aumento si quieres.
-No, gracias...
-Bien, así se habla.

Ese perro es mala influencia para el resto. Es como un virus…

Debes ser el peor perro del mundo, para que te echen de una escuela de obediencia.

Fui al shopping. Compré una almohada nueva. Dormí como un bebé. Luego Marley se comió la almohada, Oculté la evidencia a Jenny. Limpié el vómito de Marley de la cocina. Le ayudé a Jenny a hacer el almuerzo. Fueron spaghettis o al menos lucha con spaghettis. Ayudé con el artículo de Jenny. Sebastian publicó uno y lo celebramos comiendo. Fui con Marley. Y olvidé sostener su correa. Lo seguí por 15 cuadras. Tuve que llamar a Jenny para que me trajera. Escribí una columna sobre el precio del combustible y del agua. Conseguimos un pequeño brote de nuestro árbol. Jenny estuvo muy complacida. Me salió mi primera cana. Le salió su primera cana a Jenny. Le compré flores a Jenny. Rescaté al cartero de Marley. Igual con el tipo de UPS. Invité a mis padres que nos visiten. Los llevé a cenar a un lugar en South Beach. Peleamos sobre el pago de la cuenta. Peleé con papá por el dinero. Peleé con Jenny por todas las peleas. Llevé a mis padres al aeropuerto escuchándolos quejarse porque no tenían un nieto. Oí del huracán que venía hacia el sur de la Florida. Nos escondimos en el baño durante el huracán. Permanecimos en la oscuridad por tres días. Escribí una columna sobre los ladrones. Escribí una columna sobre los voluntarios. Escribí una columna sobre lo bello del aire acondicionado. Vi a Marley derrumbar castillos de arena. Pasamos navidad con la hermana de Jenny, en Atlanta. Dejamos a Marley en la casa mientras fuimos a Disneyworld. Tuve que comprar nuevos muebles de bebé, mientras Jenny consolaba a las niñas. Camino a casa tuve que cambiar la rueda y la policía nos ayudó. Pagamos el peaje, luego fuimos a celebrar por el aumento de Jenny. Até a Marley a la mesa... Perseguí a Marley con la mesa... escribí una columna sobre Marley jalando la mesa. Traté de escribir una columna de algo más que no sea Marley. Nada. Recogimos naranjas de nuestro árbol. Hicimos jugo de naranja. Fuimos a Miami, para el partido de béisbol. Nos enteramos que el béisbol o es para Marley. Tuvimos que perseguir a Marley por las gradas, para luego seguir persiguiéndolo en el campo, interrumpiendo el juego. Aguanté a Sebastian y sus bromas. Luego conocí a su novia. No puedo recordar su nombre. Fui a hacer snorkel con él. Me corté la pierna con un coral. Fui a la sala de emergencias, Escribí una columna sobre los hospitales. Fuimos a una fiesta de pascua en la casa del jefe de Jenny. Conocí a un doctor que hace tres liposucciones por día. Hice una columna sobre nanas. Escribí una columna sobre las mujeres y el vodka. Escribí una columna sobre escribir columnas. Llegué a casa y encontré a Jenny bailando con Marley. Traté de pensar en alguna razón de porqué no tener un bebé ahora. No se me ocurrió ninguna.

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-¿Por qué no le sueltas la cuerda?
-Porque, aunque lo amo, no confío en él.
-Pero si en dos años no ha tenido un accidente.
-Lo sé. Porque nunca le suelto la cuerda.

-Tu plan, quiero saber que sigue. Asustame.
-¿De veras quieres saberlo?
-Dispara.
-Bueno, está entre hacer el nuevo techo...
-Muy práctico.
-Y... un bebé.
-Creo que podríamos vivir con unas goteras.
-¿En serio?
-Sí. Un par.
-Pero sabes que un par de goteras se pueden hacer una más grande. Y luego ésta se convierte en una gran responsabilidad.

Tal vez no es el mejor trabajo para alguien con un niño y esposa.

-Hola. Sólo te llamo para hacerte sabe que hay una mujer desnuda en tu cama.
-¿Por qué no empiezan ustedes dos y yo estaré allí tan pronto como pueda?

-Escucha no cometas el mismo error que yo cometí.
-¿Qué?
-Pasará muy pronto. Sus tobillos le dolerán...
-Estoy listo para eso.
-Se hinchará toda... Subirá de peso y todo estará muy lejos.
-Estoy listo para eso.
-Y en algún momento te dirá: “¡Tú, bastardo, tú me hiciste esto!
-¿Qué pasa con el brillo?
-No hay tal cosa. Consigue un regalo que calme algo de su cólera. Aros, pulseras…
-Es una buena idea. Tal vez le consiga una ahora. Hay una joyería en la esquina.
-Bien, diles mi nombre.

Y para que sepan... Me gustan los perros… ¡pero eso no es un perro! ¡Es el demonio con cara de perro! Y está levantando la pierna y se orina en la alfombra.

¡Marley no lo hagas!

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-Amo mi trabajo, pero esto me está matando. Cuando estoy en la oficina, sólo quiero estar aquí. Y cuando estoy aquí, constantemente pienso en el trabajo. Y sé que no puedo hacer ambas cosas a la mitad.
-No lo haces mal.
-Si renuncio a algo, no será a esto.

Recuerdo cuando mi cuarto hijo nació. Desperté en medio de la noche. Mi esposa me estaba mirando con un cuchillo en la mano. Pensé que quería matarme. Aún lo creo.

-¡Sólo llevate al perro! Es sólo un perro.
-Soy tu esposo. ¿Te liberarás de mí cuando me porte mal?

-Necesito un tiempo para encontrar una casa permanente.
-Ésta es una casa permanente. No va a ir a ninguna parte, cariño. Lo siento. Estuve abrumada. Nadie te dice cuan difícil iba a ser esto.
-¿Cuál parte?
-Todo. Matrimonio. Ser madre. Es el trabajo más difícil en el mundo y nadie te prepara para eso. No te dicen a cuanto tendrás que renunciar. Pero algo que te dicen es que te vuelves miserable. He renunciado a mucho para hacerme quien soy. Pero no puedo decirlo, porque sería inapropiado.
-A veces tengo ese sentimiento.
-Sólo quiero que sepas eso.
- Lo sé. No puedo decir…
-Pero hice una elección. Tomé una decisión y aunque sea más difícil de los que pensé no me quejo.
-¿Segura?
-Estoy muy segura.
-Porque podemos ir a un nuevo lugar.
-Creo que estas cosas van a pasar. Y vamos a poder lograrlas. Y trabajaremos juntos. Juntos. Librarnos de Marley, no arreglará nada. Y librarme de ti tampoco.

-Lo que intento decir es que nuestra vida está aquí. Y estoy bien con eso.
-Nuestra vida es donde sea que estemos.

-Cada consejo que te di sonaba como basura.
-No. Pero igual los aprecio.

Quiero que cuentes la historia. No que estés en ella.

-Siempre quieres algo que no tienes.
-¿Estás feliz? Esto era parte del plan.
- No. No, no era parte del plan. Es mucho mejor.

Sé que eres fuerte. Creo que es hora. No quería tomar esta decisión. ¿Avísame cuando estés listo, OK?

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Recuerdas todos decíamos que eras el peor perro. No lo creas. No lo creas ni un minuto. Porque nunca hubiera encontrado un perro así. Eres un gran perro y te amamos cada día, no importa que… Es algo asombroso. Recuerda que te amamos. Te amo mucho. Quiero que recuerdes que fuiste un gran perro, Marley. Eres un gran perro.

Se sentirá como si durmiera.

Me gustaría darle algo. Este collar. Ha sido todo un viaje. Me lo diste para celebrar el comienzo de nuestra familia. Pero mi familia ya había comenzado

Un perro no busca autos grandes, casas lujosas o ropa de diseñadores. Con agua y comida estará bien. No les importa si eres pobre o rico. Listo o tonto. Inteligente o estúpido. Dale tu corazón y el te dará el suyo. ¿Cuántas personas pueden hacerte sentir así, puro y especial? ¿Cuántas personas pueden hacerte sentir extraordinario?

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6.6.09

algo más que un perro que se muere 

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MARLEY Y YO

Por esas cosas de la vida, no pude ver “Marley y yo” cuando pasó (rauda) por las pantallas locales. Me acerqué al DVD y debo confesar que fue una grata sorpresa, entre lo mejor visto este año. Y me llamó la atención que la frase “¡Ah, pero al final el perro se muere!” fuera un lugar común de cuántos me precedieron en su visión. Sí, es cierto, el perro al final se muere. Pero ese hecho no es un golpe bajo, un mero chantaje emocional, sino que es el desenlace lógico del tema del filme. Porque “Marley y yo” habla de la evolución de un joven que un par de años antes del comienzo del filme, perdía el tiempo con los amigos en la playa, buscando chicas y drogándose, y que, al final de la película, es un padre de familia que empieza a comprender las cosas verdaderamente importantes de la vida.

Basada en las columnas autobiográficas de John Grogan, un periodista norteamericano, sus viñetas sobre la vida (imposible) con su mascota sirvieron de base a esta película que va un poquito más allá del chiste básico de las perradas que te hace un perro.

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John acaba de casarse con una bella chica (Jennifer Aniston) que ya piensa pasar al segundo nivel: tener un hijo. La idea aterra suficientemente a John para que acepte el consejo de su amigo Sebastian: comprarle un cachorro para que se entretenga un tiempo, buscando retrasar las urgencias del “reloj biológico” femenino. Lo que no cuenta es que el cachorrito simpático que lleva a casa, crece hasta convertirse en todo un perro que destroza la casa, desobedece a gusto y protagoniza más de un papelón cuando lo llevan por la calle.

Si sólo se hubiera limitado a retratar esas historias de perro travieso (con el que nos sentimos identificado aquellos que tenemos una mascota), la película hubiera funcionado igual. Nos hubiéramos reído a carcajadas, seguramente. Pero no hubiera alcanzado la dimensión de muy buena película, que se logra cuando a la idea original se le adiciona algo más, cuando se permite jugar con una interpretación diferente.

Para aquellos que crean que en esta película, el protagonista es Marley, se equivocan. El protagonista es John. Porque de él habla la historia. De su adultez, su crecimiento como persona, casi sin darse cuenta, sólo por vivir cada momento de la vida, postergando el “plan” que tontamente se tiene cuando se es joven, cuando se cree que la vida es algo más que un caos del que se sale, más o menos indemne, sólo si se tiene un poco de amor.

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John se pasa toda la película inconforme, creyendo que su vida debería estar pasando por otro meridiano. Trata de disimularlo, pero John tiene nostalgia por una vida que soñó, reflejada en la trayectoria de Sebastian, su amigo, quien sí se ha hecho cargo del sueño que soñó. Sólo al final, tras cruzarse en la calle con Sebastian, cuando John observa desde lejos a su familia que lo espera en casa, sólo entonces, comprende que ha tomado el camino correcto, que ésta es la mejor vida que podía llevar.

Notablemente, John madura de la pata de su perro quien lo ha guiado por los caminos (no siempre cómodos) del amor. La adolescencia niega la muerte, no se asoma a ese abismo, se cree inmortal; cuando John administra la muerte, recién entonces, ha crecido. Por eso, la muerte de Marley no es accidental: es la escena lógica, coherente, perfecta, para coronar la tesis del filme.

“Marley y yo” tiene algunas escenas notables, realizadas con mucha acierto, escenas necesarias además. Una, particularmente brillante, el regreso de Jennifer a casa, tras perder su embarazo. Hasta ahí, la pareja ha tratado de disimular su dolor y seguir adelante. Marley apoya su cabeza en la pierna de Jennifer y ella se pone a llorar. Era el momento del dolor, necesario para asimilar el duelo. Y el perro enseña el camino. La imagen de John mirando a su perro, confortando a Jennifer, es una joyita. Un momento único.

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Otras escenas: la de Jennifer arrepintiéndose de la decisión de echar a Marley, porque ya es parte de la familia; los diálogos de John con su jefe (Alan Arkin, otro personaje exquisito); el mencionado encuentro con Sebastian; la escena en la que John le pide a su perro que le avise cuando llegué el momento de tirar la toalla; la escena en la que lo prepara al perro para recibir al bebé.

Owen Wilson y Jennifer Aniston nos regalan dos muy buenas actuaciones, opacadas por los distintos perritos que interpretan a Marley. Siguiendo la máxima de no compartir cartel con perros ni niños, Marley se roba la película.

CONSEJO: no dejar pasar.

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4.6.09

economía y emociones 

Selección de la entrevista a Viviana Zelizer, socióloga económica en Princeton, en diálogo con “La Nación”.
(la sociología económica es) una alternativa al modelo económico ortodoxo, que se está quebrando, con su idea de que el mercado es supuestamente libre y racional y los valores culturales y los lazos sociales no son necesarios para entender cómo funciona. Pero no es así. Los valores culturales son necesarios para entender al mercado

(…)

Los mercados supuestamente más hiperracionales, como el financiero, también son culturales y sociales. Lo vimos dramáticamente con la crisis financiera, en la que todas esas redes sociales se convirtieron en trampas feroces, porque no estaban basadas en un modelo de costo-beneficio, sino que la gente invertía en ciertas cosas porque conocía a otra gente y le tenía confianza.

(…)

La crisis demostró públicamente que no existe un mercado libre y racional, sino formas de regularlo. Es un ejemplo de la profundidad y la importancia de los vínculos sociales y cómo influyen en decidir dónde la gente invierte, según las ideas culturales sobre cómo es prudente invertir o no y las concepciones del futuro.

(…)

En general los objetos de consumo son formas de mantener los vínculos sociales y afectivos, de enriquecerlos. La imagen solamente materialista del dinero es falsa, y se basa en la teoría de que la vida cotidiana y el mundo económico son esferas separadas y hostiles. Definir el consumo únicamente como algo degradante y que corrompe los vínculos sociales es una visión muy simplista e irreal.

(…)

…el mundo económico serio y vital no consiste sólo en las empresas, corporaciones y mercados grandes, sino que permite incluir la importancia humana de la actividad económica, del cuidado de las personas, del consumo, de la moralidad y la ética, que son cosas tan serias como estudiar empresas. También, la existencia de nuevos tipos de organización económica, como los microcréditos, la economía de las remesas, nuevas formas de crédito y prestamos a través de redes sociales, incluso Internet, y la economía informal, que tienen un enorme valor macroeconómico a pesar de su status marginal. Y a detectar desigualdades de género: a menudo la economía "seria" es del mundo de los hombres y la menos importante es la de las mujeres.

(…)

-¿Por qué el cuidado de ancianos, niños y enfermos también es un problema económico?
-Parecería que si allí entra el dinero es donde va a corromper más y que la falta de pago o el mal pago es una muestra de que el cuidado es sincero. Hay investigadores en Estados Unidos y en Francia que alertan sobre los problemas creados por no reconocer que se puede combinar el pago con el afecto.

(…)

Si decimos que lo sentimental no tiene nada que ver con lo económico, nos equivocamos.

Los intelectuales / Viviana Zelizer"Los valores culturales son necesarios para entender el mercado"

La socióloga argentina, radicada en EE.UU., analiza los rasgos sociales de la economía

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lanacion.com | Cultura | Miércoles 27 de mayo de 2009

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2.6.09

opinión pública 

Si la democracia es gobierno del pueblo sobre el pueblo, será en parte gobernada y en parte gobernante. ¿Cuándo será gobernante? Obviamente, cuando hay elecciones, cuando se vota. Y las elecciones expresan, en su conjunto, la opinión pública.

Se dice que las elecciones deben ser libres. Sin duda, pero también las opiniones deben ser libres, es decir, libremente formadas. Si las opiniones se imponen, las elecciones no pueden ser libres. Un pueblo soberano que no tiene nada que decir de sí mismo, un pueblo sin opiniones propias, cuenta menos que el dos de copas.

Por tanto, todo el edificio de la democracia se apoya en la opinión pública y en una opinión que surja del seno de los públicos que la expresan. Lo que significa que las opiniones en el público tiene que ser también opiniones del público, opiniones que en alguna forma o medida el público se forma por sí solo.

GIOVANNI SARTORI
“La democracia en treinta lecciones”
(adn, 30.05.09)

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27.5.09

frases de “El lector” 

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La noción del secreto es fundamental en la literatura occidental. Se puede decir que toda la idea del personaje es definida por personas que tienen información específica.

-Eres bueno en eso, ¿verdad?
-¿Bueno en qué?
-Leyendo.

Estamos cambiando el orden en que hacemos las cosas. Léeme primero. Después haremos el amor.

Las sociedades piensan que funcionan por algo llamado moral. Pero no es así. Funciona por algo llamado ley. No eres culpable por sólo haber trabajado en Auschwitz. Ocho mil personas trabajaron en Auschwitz. Precisamente 19 fueron condenados y sólo 6 por asesinato. Para demostrar asesinato, debes demostrar intención. Esa es la Ley. La cuestión no es nunca: "¿Fue malo?"... sino: "¿Es legal?"

Por otra parte, sospecho que la gente que mata a otras personas tienden a ser conscientes de que es incorrecto.

-¿No se dio cuenta que estaban enviando a estas mujeres a la muerte?
-Sí, pero... eran recién llegadas. A todas horas llegaban mujeres, así que... las antiguas tenían que dar espacio a las nuevas.
-No estoy seguro si entiende...
-No podíamos dejarlas a todas. No había espacio.
-¡No!
-Lo que estoy diciendo... permítaseme reformular: ¿para dar cabida, escogía mujeres y decía: "usted, usted y usted deben regresar para morir"?
-Bueno, ¿qué habría hecho usted? ¿Dice que no debí trabajar en Siemens?

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-La iglesia estaba en llamas y nadie abrió las puertas ¿es correcto?
-Nadie.
-¿Aún sabiendo que morirían quemadas? ¿Cuántas murieron?
-Todas murieron.
-Pero usted sobrevivió.

-Nos dice que pensemos como abogados, pero hay algo repulsivo en esto.
-¿Qué?
-Esto no les sucedió a los alemanes. Les sucedió a los judíos. ¿Qué intentamos hacer?
-Intentamos entender. Seis mujeres encerraron a 300 judías en una iglesia y las dejaron arder.
-¿Qué es lo que hay que entender?
-Dímelo, te lo pregunto: ¿Qué es lo que hay que entender?
-Comencé creyendo en este juicio, creí que era interesante. Ahora lo que creo es
que sólo es diversión.
-¿Sí? ¿Diversión de qué?
-Escoge a seis mujeres, las enjuicia, usted dice: "Ellas son las malas, ellas son las culpables". Y todo porque una de las víctimas escribió un libro. Por eso es que ellas están siendo enjuiciadas y nadie más. ¿Saben cuántos campos había en Europa? La gente habla a medida que lo saben. ¿Quién sabe? ¿Qué es lo que sabían? Todos lo sabían. Nuestros padres, profesores... Esa no es la cuestión. La cuestión es: ¿Cómo dejaron que esto sucediera?. Y mejor aún: ¿Por qué no se suicidó cuando lo descubrió?

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¿Por qué no abrieron las puertas? ¿Por qué no abrieron las puertas?

-Éramos guardias. Nuestro trabajo era vigilar a las prisioneras. No podíamos dejarlas escapar.
-Entiendo. Si escapaban, ustedes serían culpables, serían acusadas, incluso serían ejecutadas.
-¡No, no!
-¿Entonces qué?
-Si hubiésemos abierto las puertas, habría sido un caos. ¿Cómo restauraríamos el orden?

Lo que sentimos no es importante. Es absolutamente irrelevante. La única pregunta es qué hacer. Si la gente de tu generación no aprende de lo que le pasó a la nuestra, ¿cuál es el maldito sentido?

-No importa lo que pienso. Los muertos seguirán muertos.
-No estaba seguro de lo que habías aprendido.
-He aprendido, muchacho... Aprendí a leer.

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La gente me pregunta todo el tiempo qué aprendí de los campos. Pero no fueron terapéuticos. ¿Cree usted que esos lugares eran Universidades? No fuimos allí a aprender.

¿Qué busca? ¿El perdón de ella o simplemente sentirse mejor usted? Mi consejo, vaya al teatro si necesita una catarsis, por favor. O acuda a la literatura. Pero nunca a los campos. No se logra nada de ellos. Nada.

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26.5.09

cuentos para nazis 

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EL LECTOR

“Si la gente de tu generación no aprende de lo que le pasó a la nuestra, ¿cuál es el maldito sentido?”. Esa frase del profesor de Derecho, pasada la mitad de película, es un punto clave en la trama de “El lector”. Son esos momentos en los que se define la historia, cuando el guión se topa con la verbalización de la tesis del filme. Momento clave en que el guionista debe seguir esa “mano invisible” que guía la historia y comprender qué es lo que el relato, por sí mismo, quiere contar. Es, en ese preciso momento, donde se desbarranca “El lector”.

Hasta ahí tuvimos la tórrida relación sexual de Hanna, una veterana, con Michael, un joven, que culmina como suelen terminar esos romances: el joven se va detrás de una chica de su edad. Luego, un salto en el tiempo, el joven (todo un estudiante de derecho), asiste a un juicio de colaboracionistas nazis y reencuentra a su amante, en el banquillo de los acusados. Si para llevarla a la cama no se necesitaba currículum, pasado el ardor, se justifica la revelación del pasado de quién (ayer nomás) se revolcó entre las sábanas con uno.

En esta estructura en tercios, faltaba el desenlace a partir de lo revelado en el juicio. Esa mujer marcó a fuego la vida sentimental de ese joven y dejó su huella, muchos años después. El final debería relacionarse con eso y con el modo de llevar adelante ese pasado, ese compromiso entre generaciones para seguir existiendo, casi una proyección de lo sucedido en la Alemania de posguerra.

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Sin embargo, “El lector” prefiere apoyarse en un elemento de Hanna (el analfabetismo) para girar en un final poco convincente. El enorme peso de las acciones del pasado de la protagonista, exigían algo más que una solución perdonavidas. Había que enfrentar ese pasado, dramáticamente hablando. (Aunque el personaje no quisiera hablarlo, porque esa podría ser una alternativa dramática). Las grabaciones, la salida de prisión, la última decisión, no responden esa pregunta que realiza el profesor a su alumno: ¿qué sentido tiene si no logramos entender por qué hicieron lo que hicieron? ¿Cómo vamos a saber sino estamos cayendo en los mismos errores del pasado? Esas eran las preguntas que “El lector” se exigía y que el guión deja de lado, para contar otra historia, absolutamente menor en intensidad dramática. Tal vez, si no hubiéramos hablado de genocidio, podríamos perdonar ese desvío temático. Pero no es el caso.

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“El lector” aporta los desnudos de Kate Winslet, diosa en batón, militante de las curvas y enemiga del patrón de belleza anoxérico, quien ha recibido un Oscar por este filme. Pese a que Winslet es una de las protegidas de esta página, no logramos entender cómo la nominación no fue por “Sólo un sueño” donde hace un papel mucho más exigente y sutil que en este filme. Ralph Fiennes aporta su cara de atormentado, en un elenco correcto sin grandes hallazgos.

Escenas destacadas: el descubrimiento de Hanna en el juicio; el reencuentro entre Hanna y Michael en la cárcel; el primer encuentro sexual de ambos.

Las mejores frases, mañana.

CONSEJO: esperar al DVD.

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